Picnic con sabor a reencuentro

Hace unos meses pude vivir una experiencia que ha traído a personas estupendas en mi vida. Viví el primer Camp School de Bodas de Cuento en Brugarolas (que por cierto, ¡está pendiente el post!). Fueron cuatro días intensos de aprendizaje, diversión y alegría en los que además, conocí a grandes personas y profesionales. Si bien todas las cuentialumnas son de lo más estupendas, siempre hay con quien te conecta un feeling especial y eso me pasó con ellas, las cuentichurris (jajaj sí sí lo sé, ¡el nombre tiene miga!, pero todo empezó con una broma y ahora ya no hay marcha atrás).

Ellas son cuatro apasionadas, apasionadas de hacerlo bonito, de los detalles, de los momentos mágicos… luchadoras por persistir en lo que les hace feliz y un amor de personas. Hablo de Tere de El Sueño Secreto, de Clàudia de Pipa Weddings, de Jordina de La Boda de Paula y de Laura de Lau and Love.

Hacía tiempo que queríamos reencontraros, así que, no sin dificultad de agendas, fijamos una fecha y… ¡reencuentro a la vista!

Decidimos poner la guindilla del pastel marcándonos un picnic como a nosotras nos gusta, con su decoración y detalles, haciéndolo bonito además de bueno, así que eso hicimos. Optamos por la ermita de El Roc de Sant Gaietà, en Roda de Berà, un pueblecito pintoresco de la costa tarragonina.

El lugar tiene su encanto, además, en esta época esta poco concurrido, así que nos resultó ideal. Llegamos a medio día y entre una cosa y otra, ¡se nos hizo de noche! Es lo que tiene estar en buena compañía… ¡que las horas pasan volando!

Laura nos sorprendió con estas preciosas suculentas con cartelito incluido. ¡Esta chica es todo amor! Gracias por el super detalle, nos encantó muy mucho a todas. :)

Os dejo con el “Picnic con sabor a reencuentro”;  espero que os sepa tan bien como nos supo a nosotras.

Mantas azules a cuadros, cojines azules y verdes, un plato distinto para cada una con bajo plato de tronco de árbol, cubiertos de madera atados con hilo bakers twine en blanco y rojo y una suculenta fueron los elementos base que enmarcaban el picnic.

Preparamos un surtido de saladito con sabrosos sándwiches, panecillos de diferentes tipos, sobrasada, longaniza, paté con mermelada de cebolla caramelizada, galletitas saladas, olivas, patatitas en sus cucuruchos de craft, queso con uvas… ¡una delicia!

Limonada rosa, cerveza artesanal, agua y otros refrescos completaban el manjar.

Quisimos jugar con elementos presentes en esta época del año: calabazas, piñas secas, nueces, avellanas, granadas… y con el rojo de los tomates; así que los colocamos en los laterales a modo de bodegón, que a la vez sirvió para que el espacio de picnic quedara más recogido.

También hubo espacio para los dulces: cookies artesanas, donuts rellenos de frutos rojos, muffins de chocolate, macarones, iogures con melmelada de fresa, un pastelazo hecho por la mamá de Laura (¡que estaba de vicio!), fueron los pecados mortales del día. Y que ricos estaban…

Del árbol colgamos bastidores de diferentes tamaños, los cuales aportaron una imagen muy bonita, sobre todo, al caer la tarde…

Y aquí nosotras, compartiendo mucho más que un picnic. :)

Sé, que este ha sido el primer de muchos reencuentros y de planes molones. Estoy convencida de ello.

¿Qué os ha parecido nuestro picnic? ¡A nosotras nos supo genial!

Un comentario

  • Teresa dice:

    Pero que recuerdos y que bonito todo!! Estoy deseando que llegue el próximo y creo recordar que dijimos uno por estación del año no??? jajjajajajajaja
    Muchos Besos a todas y a Bodas de Rita Canotier por compartir este pedacito de fin de semana que seguro habrá segunda parte!!

Dejar una respuesta